domingo, 26 de octubre de 2008



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Y fue entonces cuando por primera vez empecé a darme cuenta de que en un escritor que cultive la ficción hay dos vertientes claramente difrentes entre sí. En primer lugar, está la cara que muestra al público, la de una persona corriente, una persona que hace cosas corrientes como cualquier otra y habla un lenguaje corriente. En segundo lugar, está la vertiente secreta que aflora a la superficie sólo cuando ha cerrado la puerta de su estudio y se encuentra completamente solo. Es entonces cuando entra en un mundo totalmente distinto, un mundo en el que su imaginación se impone a todo lo demás y él se encuntra viviendo realmente en los lugares sobre los que escribe en aquel momento. Yo mismo, si quieren saberlo, caigo en una especie de trance y todo cuanto me rodea desaparece. Sólo veo la punta de mi lápiz moviéndose sobre el papel y muy a menudo pasan dos horas como si fueran un par de segundos(...) La historia crece y se ensancha a medida que la escribes. Las mejores partes de la misma se te ocurren ante el escritorio. Pero ni siquiera puedes empezar a escribir esa historia a menos que tengas los principios de un argumento. Sin mi libreta, me vería totalmente desamparado.
Roald Dahl

2 comentarios:

carlosjoseperezsamano dijo...

Muy bueno el texto. Inspirador..."sin mi libreta, me vería totalmente desamparado" concluye el texto. Sin mi Moleskine nueva, me vería totalmente desamparado. Gracias Andrés por ese detalle y agradécele mucho también a tu mujer.

andrés acosta dijo...

Hola, Carlos

eres de los que tenemos manía por las libretas, ¿verdad?
Y gracias por el apoyo al concurso relámpago de la Ibero.

un abrazo